sábado, 28 de mayo de 2011

Por fin el reencuentro

Wilfredo Godoy Sandres
Periodista
El ya ampliamente anunciado retorno de Manuel Zelaya Rosales para este sábado 28 de mayo, representa por un lado el acto político colectivo más grande de la historia de pías, y por otro, una descarga de emociones en un encuentro que había sido frustrado en varias ocasiones. No se registra un evento político que haya logrado reunir a tanta gente en un solo lugar como la que se prevé se encontrará en las inmediaciones del aeropuerto Toncontín. Desde el punto de vista emocional y humano, es el cierre de una etapa de humillaciones sufridas con el aplastamiento de una aspiración política, por medio de las armas. Humillaciones que van desde el sometimiento a la impotencia en las calles, hasta el asesinato de simpatizantes del movimiento que pugna por una democracia participativa y una nueva Constitución.
El centro de las humillaciones ha sido el mismo Zelaya, quien pasó súbitamente de las comodidades de Presidente a víctima de un rapto en su propia casa y posterior abandono en la pista del aeropuerto Juan Santa María de San José Costar Rica, donde Oscar Arios lo tuvo que recibir sin alfombra roja y en piyama. Después le siguieron varios intentos por reencontrarse con sus seguidores pero fueron frustrados uno tras otro siempre por la vía de las armas.
Era muy difícil que quienes habían depositado su confianza y esperanzas en Zelaya, no se sintieran participes de las penurias que este vivió como refugiado en la embajada de Brasil después de regresar queriendo reivindicar su condición de presidente.
Ahora llega el momento de ese encuentro y de liberar todas esas emociones tantas veces antes reprimidas, gritando en las calles, levantando sus banderas y vitoreando ante su presencia, a quien consideran ha recogido sus reclamos y aspiraciones. Por su parte a Mel le ha llagado el momento de recibir el tributo por su sacrificio.
Este acontecimiento además de representar el cierre de una etapa, implica la apertura de otra en la que podría nacer una nueva fuerza política que buscará tomar el poder por vía de las urnas y refundar el país. Nacimiento que seguramente implicará la muerte del Partido Liberal o por lo menos su reducción a partido enano, pues la base ese instituto político, que siempre le había reprochado a su contendor Partido Nacional ser el padrino de los golpes de estado, ahora ve que el suyo ha sido protagonista en el más vergonzoso de los golpes, en pleno siglo 21. Así es que ya no quieren ese partido controlado por una cúpula que lo distanció del pueblo, los deshonro y lo mancho de golpismo. Así ya no lo quieren.
Sin embargo la desaparición del PL o su reducción a partido minoritario sin que haya surgido otra fuerza capaz de competir con el Partido Nacional, sería dejarle el camino libre precisamente a los más conservadores. Eso seguramente lo ven con mucha claridad los líderes del Frente Nacional de Resistencia Popular, empezado por su Coordinador General, Manuel Zelaya.
Es de esperar que en medio de la descarga de emociones que va a significar el reencuentro de de este sábado, ante la magnitud de la concentración, se desatará el entusiasmo y se afianzará la confianza en que se puede alcanzar el poder con una nueva fuerza política. El tema ya no será si hace falta esa nueva organización, sino cual debe ser su forma.

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